Preguntas y respuestas sobre el autoconsumo fotovoltaico

La normativa de base que permite y regula las instalaciones de Autoconsumo es el RD 900/2015, de 9 de octubre.

Es posible la incorporación de elementos acumuladores (baterías) que permiten almacenar los excedentes de energía generada y aprovecharla en momentos en que la generación no sea suficiente, o bien combinarla con estrategias de gestión de dicha energía almacenada basadas en criterios económicos, en función del precio de compra de la energía en el mercado en cada momento.

En una comunidad de vecinos existen consumos particulares (de cada vivienda) y consumos comunes de la propia comunidad contratados por ésta y registrados por otro contador distinto (luz de escaleras, cuarto de calderas, ascensores, garaje, etc.).

Inicialmente, el RD900/2015 establecía la posibilidad de ejecutar instalaciones de autoconsumo para ambos tipos de consumos eléctricos. Los consumos comunes de la deberán abastecerse de su propia instalación de Autoconsumo y la titularidad corresponderá a la comunidad de propietarios. Y si cada vecino quiere autoconsumir en su vivienda, deberá ejecutar una instalación generadora en autoconsumo para sí mismo, no pudiendo ser compartida esta instalación por varios vecinos o por la propia comunidad. Por tanto, se debería ejecutar una instalación individual por cada contrato eléctrico existente.

Sin embargo, se ha publicado en el BOE núm. 156 de 01 de julio de 2017, la Resolución de Sentencia del Tribunal Constitucional que declara contrario al orden constitucional de distribución de competencias y, por tanto, inconstitucional y nulo, el apartado tercero del artículo 4 del Real Decreto 900/2015, de 9 de octubre, que establece que «En ningún caso un generador se podrá conectar a la red interior de varios consumidores» y los artículos 19, 20, 21 y 22 del referido Real Decreto. Por tanto, sí sería posible llevar a cabo instalaciones para autoconsumo compartido. No obstante, está pendiente de regularización los esquemas y aspectos técnicos y económicos a los que se sujetarán estas instalaciones compartidas.

Aunque actualmente se encuentra en revisión por el gobierno, y las intenciones es reducir al máximo los cargos existentes, según se establece en el Real Decreto 900/2015, de forma transitoria, únicamente los consumidores acogidos a la modalidad de autoconsumo Tipo 1 conectados en baja tensión cuya potencia contratada sea inferior o igual a 10 kW estarán exentos del pago del denominado “cargo transitorio por energía autoconsumida”. Además, todas las instalaciones de estas características que no incorporen sistemas de acumulación (baterías), y también las que los incorporen pero no puedan suministrar una potencia superior a la contratada, tampoco deberán afrontar el denominado “cargo fijo en función de la potencia”.

En la práctica ello supone que, salvo algunas excepciones, la práctica totalidad de las instalaciones domésticas se encuentran en las actualidades exentas de pago de cualquier tipo de cargo asociado al autoconsumo. El resto de instalaciones que no cumplan las condiciones antes descritas (generalmente instalaciones de mayor tamaño que no tienen uso doméstico) deberán afrontar generalmente los dos cargos indicados.

Este punto, que origina un gasto y un procedimiento de tramitación innecesario para muchas instalaciones, también se encuentra en revisión y es muy probable que resulte modificado en beneficio de los consumidores.

El número de contadores, su ubicación y uso viene especificado en el Capítulo I del Título IV del RD 900/2015. De forma esquemática, una instalación para autoconsumo dispondrá de los “equipos de medida necesarios para la facturación de los precios, tarifas, cargos, peajes y otros costes y servicios del sistema que le resulten de aplicación”. Necesitará tanto un equipo de medida que registre la energía neta generada de la instalación de generación como otro equipo de medida independiente en el punto frontera de la instalación (el contador de abonado existente). También establece que, opcionalmente, podrá disponer de un equipo de medida que registre la energía consumida total por el consumidor asociado. Es decir, que obligatoriamente se necesitará un nuevo contador para la instalación de Autoconsumo que se unirá al contador de abonado ya existente para el consumo.

En determinados casos, la ubicación de este segundo contador, que debe ser accesible para el encargado de la lectura, puede suponer un sobrecoste importante para la instalación de autoconsumo, sobre todo en instalaciones domésticas de pequeño tamaño. Por ello, se aconseja analizar los condicionantes y posibilidades de ubicación de los equipos de medida en el momento de estudiar la vialidad técnica y económica de la instalación.

En primer lugar, una instalación de autoconsumo no deja de ser una instalación de generación de energía eléctrica, por lo que debe siempre llevarla a cabo un instalador autorizado. De acuerdo con lo establecido en el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT), dicho instalador deberá poseer la categoría de especialista en “instalaciones generadoras de baja tensión”, para garantizar el cumplimiento de todas las condiciones técnicas y de seguridad que exige tanto el REBT como la compañía distribuidora de la zona.

Por otra parte, una instalación de Autoconsumo diseñada óptimamente es un traje a medida con un estudio específico y una ingeniería para cada caso, que puede ser más o menos compleja. Po tanto, si bien es posible adquirir un kit doméstico, que puede parecer más sencillo, éstos no siempre tienen por qué ser los idóneos para nuestros consumos. Se recomienda que un proyectista, o el propio instalador de estos sistemas, sea quien dimensione la instalación de autoconsumo que mejor se ajuste a nuestro perfil de consumo con el fin de que resulte lo más ventajosa posible.

Además, en el caso de los contadores de energía eléctrica, estos pueden ser instalados tanto en régimen de alquiler por la empresa eléctrica, como adquiridos en propiedad. Si se opta por tenerlo en propiedad, la compañía distribuidora exigirá que el contador esté homologado, calibrado, y ensayado por un laboratorio acreditado, para posteriormente ser precintado. Por ello, se suele optar por instalarlos en régimen de alquiler a través de la compañía distribuidora.

Por último, se debe tener en cuenta que la instalación ha de legalizarse y para ello se precisa, entre otros, el certificado final de la instalación suscrito por instalador autorizado, una supervisión por parte de la empresa eléctrica distribuidora y la firma del correspondiente contrato, así como la autorización en el servicio territorial competente en energía, por lo que se desaconseja la ejecución de instalaciones de autoconsumo por los propios usuarios, conductas que, además de ser sancionables, podrían conllevar riesgos para la seguridad de los usuarios.

El mantenimiento que se requiere para una instalación de Autoconsumo es mínimo porque están completamente automatizadas y son instalaciones muy fiables y robustas. Para un Autoconsumo doméstico, en una vivienda, no requiere mantenimiento alguno, siendo solo aconsejable, si se tiene acceso, el mantener limpios los módulos fotovoltaicos frente a posibles inclemencias meteorológicas puntuales. Para un autoconsumo de más potencia en principio lo lógico es programar un mantenimiento preventivo que consiste en una revisión anual, con un coste muy reducido y en cualquier caso nada significativo frente a los ahorros que proporciona.

Depende de la potencia de la instalación de Autoconsumo, de la potencia contratada por el Consumidor, y de su tipología (ver pregunta 2). Por ejemplo, el caso más sencillo de una instalación de Tipo 1, los pasos básicos a realizar son los siguientes:

• Solicitud de conexión a la compañía distribuidora y adecuación del contrato de suministro al de suministro con autoconsumo.

• Ejecución de la instalación de Autoconsumo.

• Solicitud de conexión nuevamente a la distribuidora presentando el certificado (Boletín) de la instalación.

• Legalización de la instalación en el Servicio o Departamento con competencias en Energía de la Comunidad Autónoma a la que corresponda la localidad donde se implante la instalación. En ésta tendrá que presentar básicamente el certificado de la instalación y su puesta en marcha con la compañía distribuidora.

• Finalmente, registro de la instalación en el Registro de Autoconsumo del Ministerio competente en materia de energía.

Legalmente es posible. Cualquier consumidor podría optar por desconectarse de la red e instalar un sistema de generación de electricidad propio a través del cual se autoabasteciera completamente. El condicionante para realizar esto es más técnico y económico, es decir, que se cumplan todas las condiciones necesarias para hacer viable una instalación de Autoconsumo con desconexión de red.

Lo será sin duda en casos que se tengan que realizar nuevas acometidas, como por ejemplo en aplicaciones agropecuarias o ganaderas de nueva implantación, o en viviendas rurales. En estos casos, el coste de la acometida a la red y el pago de la electricidad consumida a la empresa comercializadora a largo plazo, suele ser significativamente mayor si se compara al coste de la instalación de Autoconsumo y su mantenimiento.

La instalación deberá diseñarse para proveer toda la electricidad que el consumidor precise durante todas las horas del año. Para ello, lo habitual es diseñar el sistema integrando en el mismo un sistema de baterías que almacene la energía generada que no se utilice en el instante, con una potencia de salida y capacidad de almacenamiento suficiente para atender la demanda cuando el sistema generador no produce energía (por ejemplo de noche, en caso de que el generador sea una instalación solar). También es aconsejable la instalación de un grupo generador de apoyo puntual o emergencia, con combustible diésel o gas natural.

Es posible técnicamente, es completamente legal, y es la modalidad más aconsejable de momento en la mayoría de los casos. El RD 900/2015, de 9 de octubre, regula perfectamente cómo disponer de un sistema de Autoconsumo y permanecer conectado a la red para tomar electricidad de ésta cuando nuestro consumo sea mayor que la energía que nos suministra el Autoconsumo.

Las instalaciones de Autoconsumo se pueden clasificar en dos categorías, Aisladas y Conectadas al a red eléctrica. Estas últimas son las que regula el RD 900/2015, que a su vez las clasifica en dos tipos:

(i) Tipo 1 – Conectada a la red eléctrica, la potencia contratada por el Consumidor (y por tanto la potencia instalada en el Autoconsumo) es menor de 100 kW, y no venden la energía excedente que eventualmente puedan verter a la red.

(ii) Tipo 2 – Conectada a la red eléctrica, cumple al menos una de las siguientes dos condiciones: (i) la potencia contratada por el Consumidor es mayor de 100 kW, o (ii) vende a precio de mercado (pool) la energía excedente que eventualmente pueden verter a la red.

El autoconsumo es posible técnicamente y está permitido para todas las tecnologías de generación en base a energía renovables: fotovoltaica, eólica, hidráulica, etc. También puede realizarse con generadores que utilicen fuentes energéticas más convencionales.

Indudablemente, por sus condiciones técnicas y el recurso solar existente en España, es la tecnología fotovoltaica la que tiene una posición más favorable en la mayoría de los potenciales proyectos.

Una instalación de Autoconsumo es una planta de generación de energía eléctrica que se instala en la misma ubicación de un consumo al que abastece directamente. Por tanto, una instalación de autoconsumo puede cubrir total o parcialmente la demanda de energía eléctrica de una vivienda, un negocio, una industria, o el bombeo de riego de una finca agrícola.

Cuando la producción del sistema generador es inferior a la demanda se puede seguir consumiendo energía eléctrica a través de la red eléctrica y cuando la producción sea superior a la demanda, es posible verter el excedente a la red, e incluso según el caso, vender estos excedentes a precio de mercado (pool).